Lo que sí es irrefutable es que quien crea objetos (y no sólo artísticos) les imprime su personalidad, es casi una extensión de su persona. Al menos en mi caso es un axioma que rige mi vida. Es irrefutable porque es ooobvio, no hay nada más evidente.
Piénsenlo así: si Cezanne se hubiera puesto a pintar girasoles, ciertamente no lo hubiera hecho del mismo modo, o de un modo semejante a Van Gogh.
Ejemplo:
Los girasoles son claramente de un güey al que le parece excelente idea de regalo su oreja recién cortadita. Nada en contra pero ven, el autor imprime su personalidad. Quod Erat Demonstrandum
Ahora veamos a Billy G cuando en pleno trabajo creativo:
¿¡En qué diablos estaba pensando!? El mundo es terriblemente injusto, eso, embarrado en un monitor, eso, es el paradigma del éxito...
Ahora, veamos a Steve Wozniak y a Steve Jobs en pleno lance creativo:
Ten o ten: Eres la persona con más dinero en el mundo pero eres insufriblemete teto, todo mundo sabe que tu éxito es fruto del plagio más vil y lo que vendes no es lo mejor O tu éxito es bien habido, te esfuerzas y creas productos bien hechos, bonitos, innovadores, marcas tendencias (y no hablo sólo de Apple, la mac y el ipod sino de Pixar o NeTX) pero tienes poco dinero y vives con la idea de que merecías ser el fulano con más dinero en el mundo pero un tetaaazo te robó ese lugar.
Compren macs porque Jobs se lo merece.
(Perdón por el desastre de imágenes, este editor de HTML de Blogger es tan malo como Vista, es imposible acomodar las imágenes como Dios manda)



