¡Ay sí!

ajáa
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August 26, 2008

El gobierno golpista y el gasolinazo

Esto está muy bueno, aquí podemos ver que no hay tal gasolinazo pero que nuestro gobierno gasta mucho dinero en que no haya.

Aquí está el link. Puedes hacer comparaciones región por región.

Quién sabe que sea peor, que la gasolina nos cueste lo realmente cuesta y que nos cueste uno y la mitad del otro usar el coche o bien que podamos usar nuestros coches alegremente a costa de dinero que podría ser usado para educar a nuestros chamacones o para construir infraestructura.

La opción de que nos cueste la gasolina el precio real es una buena opción frente al Hoy No Circula. Quizá así aprendamos a usar biclas, patines y trineos jalados por perros callejeros o el transporte público y quizá así hagamos que el hecho de no poder usar nuestros coches nos obligue a demandarle a los gobiernos locales más y mejores peseros y metros. No habría tanto tráfico, no estaría tan cochina la ciudad. Sería ideal.

Eso si la gasolina sólo se usara para alimentar motores de coche... soy un burgués, ya se.

June 28, 2008

Semáforo

La ciudad burbujeaba en su propio sopor.

Era viernes, era la hora en la que todo converge, toda la gente que sale de los edificios y va a su casa, todos lo que salen de su casa y van a tratar de salir, rutinariamente, de la rutina, también todos lo que no saben a donde van. La ciudad de México se volcaba sobre si misma como un monstruo que se devora para desaparecer.

A las seis de la tarde de aquel día soberbiamente caluroso Jorge y yo pasábamos por el cruce del Viaducto Miguel Alemán y Avenida Revolución, veníamos de lejos. Casi tres horas en el auto a vuelta de rueda provocaban gordas gotas de sudor que rodaban por nuestro cuello más por hastío que por otra cosa.

Nos detuvo un semáforo, en primera fila pudimos ver como de la esquina a nuestra derecha una joven comenzó a cruzar la calle. Primero con ese paso citadino cotidiano, ese que mantiene a las personas absortas en la nada como autómatas que caminan de manera programada. Luego se irguió, cuando lo hizo desapareció un paño grisáceo que antes la cubría por completo. Sincopó su paso y lo aceleró un poco, parecía que de pronto se había quitado una o miles de toneladas de pesar de encima, se acomodó hacia atrás el cabello chino que ahora ondulaba con su andar, levantó los bazos hasta que no pudo estirarlos más, primero a los lados y siguió el movimiento hacia arriba. Era más libre que cualquier infeliz en toda la delegación, tal vez en toda la cuidad. Pudimos ver como casi destellaba. Alcanzó la esquina siguiente.

Jorge y yo guardamos milésimas de segundo de silencio, después Jorge abrió unas palabras con entuciasmo revelador:

- ¡a huevo! ¡Esa mujer no tiene idea de cómo nos acaba de hacer el día!

- ¡Tienes toda la razón hermano!

El semáforo cambió a verde, ahora la ciudad estaba abierta ante nosotros y respiraba trabajosamente, pero con optimismo.

ATENCIÓN invasores del espacio